Declaración de la AMGS
La Asociación Mundial de las Guías Scouts (AMGS) cree que las niñas deben estar en el centro de los esfuerzos para implementar la Plataforma de Acción de Beijing.
La Declaración y Plataforma de Acción de Beijing manifiesta en su Sección L que ‘todas las barreras deberán ser eliminadas para que permita que toda niña—sin excepción—pueda desarrollar su potencial pleno y sus máximas destrezas a través del acceso igualitario a la educación y capacitación, nutrición, atención en salud física y mental, e información conexa.’ Además, la Sección L se compromete a abordar la violencia, actitudes y prácticas culturales nocivas para eliminar toda forma de discriminación contra las niñas y promete promover la concientización y participación de las niñas en sus propias vidas y en sus sociedades.
Las niñas y mujeres jóvenes sufren de forma desproporcionada en demasiadas áreas. El acceso a la educación y la calidad de esa educación todavía tiene un sesgo considerable de género. Conforme aumentan los precios de los alimentos, el hambre y la pobreza afectan a más gente, siendo las mujeres y los niños los que están en mayor riesgo y las niñas son una última prioridad. El cambio climático, la falta de agua y la crisis en la industria pesquera y otros recursos naturales destruyen el futuro de niñas y niños. Las prácticas culturales restrictivas limitan las oportunidades de las niñas, restringen sus papeles a cuidadoras y ayudantes domésticas, y las pone en riesgo de enfermedades, abandono y violencia. El VIH y SIDA continúa teniendo un impacto más directo sobre las oportunidades de vida de mujeres y niñas, y más de tres millones de niñas al año sufren aún el trauma y las consecuencias a largo plazo de la mutilación genital femenina.
Sabemos que las niñas y mujeres jóvenes son el sector más crítico de nuestras comunidades si deseamos transformar las oportunidades para todos y asegurar un futuro sostenible para el género humano. Existen más de 600 millones de niñas que viven en el mundo en vías de desarrollo y una cuarta parte de la población de Asia, Latinoamérica, el Caribe y África Subsahariana son niñas entre 10 y 24 años de edad. El principio del efecto dominó es transformar las vidas de niñas y mujeres jóvenes. Al asumir un enfoque de ciclo de vida y abordar las necesidades y prioridades de las niñas, se benefician las mujeres jóvenes, adultos y mujeres mayores. Al empoderar a las niñas, y a las mujeres en las que se convertirán, las familias y comunidades enteras se alejarán de la pobreza y del hambre. Las niñas y mujeres jóvenes educadas ganan más dinero, inician sus familias más tarde y tienen menos hijos. Cuando las niñas entienden sobre su propia salud y sus derechos, las comunidades enteras son más saludables y seguras. Cuando las niñas son libres de violencia sexual, coerción e indigencia, están libres de VIH y SIDA. Cuando están libres del VIH y SIDA, sus hijos nacen sanos. Las niñas empoderadas se convierten en mujeres que invierten en sus familias y empiezan un proceso de educación y atención que rompe el ciclo de la pobreza y cambia la percepción que tienen las familias y la comunidad sobre las niñas, pasando de ser una carga a ser personas valoradas y dignas.
A pesar de que se sabe que la inversión en las niñas es la respuesta más poderosa a muchos de los dilemas que enfrenta la humanidad, el progreso internacional de implementar la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, y de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) es pasmosamente lento, y en lo que concierne a las niñas, a menudo es aún más lento. Menos de medio centavo de cada dólar de los EE. UU. que se gasta en programas internacionales de asistencia se invierte directamente en niñas.
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A través de su misión de ‘permitir que las niñas y mujeres jóvenes descubran su potencial pleno como ciudadanas responsables del mundo’, la AMGS ya está colocando a las niñas en el núcleo de la solución. Los programas de educación y liderazgo, la acción comunitaria y las campañas de promoción llegan a 10 millones de niñas y mujeres jóvenes y a sus comunidades en 145 países. Para poder mejorar la situación de las niñas en todo el mundo de manera rápida y significativa, la AMGS recomienda que la comunidad internacional, gobiernos y sociedad civil se aseguren de que las niñas sean colocadas en el centro de las políticas en las siguientes cuatro áreas: empoderamiento de niñas; educación y capacitación; salud y derechos de adolescentes; y participación en la toma de decisiones. |

